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    January 26

    del rosa de los putos cuentos

    A veces me tratas como si no me conocieras. Y lo odio (me da miedo)

     

    Es mentira. Ojalá pudiéramos hacerlo. Cerrar los ojos y conocernos otra vez, mañana.

     Pero y que esta vez lo hiciéramos bien.

    January 25

    Besos de perro

    Tres minutos, pide tres minutos. No puedo. Sonríe y se levanta de la cama.

     

     

     

    Y se va, leve, llevándose algo tuyo, no se exactamente qué, pero te deja helado por fuera y aterido por dentro. O sólo y vacío, que es lo mismo. Te culpas, lloras, pataleas. (te) Mientes. Anhelas aquel momento en el que no querías, en el que nada importaba o eso recuerdas.

    Pero lo único que ves es el hueco vacío de la cama, impertinente, escupiéndote la ausencia, no ya como espacio vacío sino como agujero, sintiéndolo como la amputación todavía sangrante de una extremidad propia.

    Te arrancarías con gusto el corazón, para que se lo encontrase en tu lugar sobre la cama mientras sales por la puerta . Tienes el alma gastada de tanto ardor y todo esto te está dejando una quemadura. Deseas que llegue a terminar, y te calcine y esparza por fin tus cenizas.

    Mira. Ya regresa, con la misma ligereza a tumbarse en la cama

     

    Y te vas, arrastrando la culpa y el cansancio, borrando la mueca en la que se había convertido tu sonrisa. Notas sus ojos que te persiguen con ansiedad hasta que logras desaparecer. Respiras con agobio. Esa mezcla de asco y angustia , esa abnegación te están comiendo por dentro. Echas de menos el querer auténtico, cuando amabas sin reservas o eso recuerdas. Acoges tu finita libertad con una alegría viciada que hace que te sientas criminal. Intentas no pensar, fingir, recoger tu sonrisa del suelo, pero la verdad es que te desespera la expectativa de un cuerpo tibio y gris sobre la cama. Te resignas y regresas, tratando de hacer parecer amable el hielo. Al fin y al cabo, engañar es otra forma de creer.

     

     

     

    Entra y se tumba en la cama. Se abrazan.

    (pero el puzzle ya no encaja)

     

    January 02

    No es que odie la navidad, es que me pone enferma

    . No es por el frío o por la falta de luz, que me gustan. Es por la obligación que parecen tener todos de ser felices. De sonreír aunque no tengan ganas, de mantener una armonía ficticia, de aparentar una alegría inexistente. De tragarse problemas y preocupaciones, no de ponerles solución.

    Es por la caridad (¡que no es lo que falta, sino justicia!), por el falso cristiano, por los viejos rencores mal disimulados en una sonrisa tirante de felicitación, por la melindrería dulzona y empalagosa del que hace la buena acción. Es por los pavos, los cochinillos, los terneros y demás mártires reales, inocentes e innecesarios, de las fechas. Por los anuncios de televisión y las películas típicas, tan edulcorados, tan irreales. Por los especiales de nochebuena y nochevieja. Por los trajes y repeinados de sus presentadoras, y sobre todo, por sus sonrisas de cirujano plástico. Por la angustia que crean en aquellos que no pueden permitirse todo lo necesario para el show de la navidad. Por los que sí pueden hacerlo y se dejan arrastrar por la corriente del Corte Inglés, de sus papeles de regalo y su canción de Marlango (en inglés, como las películas, y como las industrias, excepto la del turrón) y de sus caras candorosas de cuento de Perrault, conscientes de la mentira y reprobándose a la vez por su poco “espíritu navideño” (¿alguien se ha parado a pensar en qué es realmente?) forzando sus ganas, su paciencia, su tolerancia hasta el límite, cuando ¡oh!, por fin, se acaban las navidades, ESAS navidades que se han inventado, y te descubres cansado, agobiado, harto, deseoso de rutina o de un puente, casi agradecido de que “sólo” sean quince días (pero eso no se dice en alto, claro) (la navidad es estupenda: andeandeandelamarimorenaenestasnavidadesturróndechocolatevuelveeeeeacasavuelvepornavidadhaciabelenvaunaburrarinrindongdongdongfelizdosmilchochoropopompomtamborilero)

    Por eso, no es que no me guste la navidad; es que me pone enferma.